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  -  Decor   -  Un casa en Mallorca con sabor francés.

Un casa en Mallorca con sabor francés.

Esta casa recientemente remodelada se ubica en el pueblo de Sóller en la isla Palma de Mallorca, España. Esta combina influencias francesas y españolas tanto en la arquitectura como el interiorismo. La propiedad construida en 1896 por un arquitecto francés, quien logró dejar el sello parisino en todos sus muros.

 

Cuando los científicos descubrieron los beneficios de la vitamina C a fines del siglo XVIII, el comercio de cítricos de Sóller experimentó un auge y la ciudad experimentó una afluencia masiva de riqueza. Fue durante esta época de opulencia en 1896, cuando se construyó esta casa adosada. Se contrataron arquitectos parisinos y se enviaron materiales como vidrieras y maderas de todo el mundo. El resultado es una propiedad con un aire de grandeza y detalles impecables, los que rara vez se ven en otro lugar de la isla. La propiedad se mantuvo dentro de la misma familia que la construyó y la cuidó incansablemente durante 120 años hasta su reforma más reciente.

 

El gran hall de entrada de 130 metros cuadrados con techos de cinco metros, alberga la cocina, el comedor y el bar. Las características originales se combinan con los lujos modernos, para crear un espacio donde el tiempo parece haberse detenido. Distribuidos en el primer piso hay tres amplios dormitorios con baño.

 

La arquitectura francesa del siglo XIX está en su máxima expresión aquí con techos de cuatro metros de altura, vigas y puertas originales y pisos cuidadosamente restaurados. Las impresionantes ventanas originales de vidrio grabado al ácido inundan de luz las habitaciones. En la reciente reforma no se reparo en gastos: amplificadores Wifi, control de clima de ciclo inverso y exquisitos acabados utilizados en todas partes inundan la propiedad.

 

Las habitaciones de la planta baja cuentan con techos de cinco metros de altura con vigas de madera originales, así como baldosas moriscas restauradas y paredes encaladas. Los estallidos de azul marino rompen los espacios compartidos e inyectan comodidad, mientras que el dormitorio principal tiene su propia terraza privada con vistas panorámicas de la cercana Sierra de Tramuntana.

 

Una bodega y un precioso jardín, salpicado de olivos, y una piscina minimalista de 10 metros de largo, se suman al espectaculo interior.

 

Por último el rooftop tiene vistas despejadas hacia la imponente, la sierra de Tramuntana. Con espacio para comer al aire libre, cócteles por la noche y tumbonas entre olivos en macetas, este es un espacio especial que agrega una dimensión completamente nueva a la propiedad.